El invierno llega sin ti

El invierno se acerca lentamente e implacable
y no entiendo como el frío todavía no me invade.
Será que llevo helado muchos meses con calor,
y desde que no estás soy un frío témpano
que no siente y si padece, agoniza sin tu amor.

Las mañanas amanecen con niebla y todo helado.
Por la noche la ventana estuvo abierta y sin cuidado,
y ni el gélido aliento de la madrugada me movió.
Unas horas después el sol y el calor aparecen otra vez
no derriten mi gélida alma que sin vida se durmió.

Me acerco a la ventana, miro al horizonte.
Mis esperanzas desaparecen perdidas en el monte
cuya cima está nevada otra vez pese a todo.
Pienso en tu figura, mis lágrimas se congelan.
Abandonado, cristalizado quedaré y siempre solo.

Mi cuerpo no responde, mis miembros congelados
son la lívida prueba de que no estamos enamorados.
No hay estímulo en el mundo, por más que lo intente
que pueda devolverme algo de candor y vitalidad,
apenas me he convertido en un enérgico demente.

Pero, ¿qué puedo hacer?,¿abandonarme o respirar?.
Me acostumbraré a vivir aunque vayas a faltar.
Naceré de nuevo, orgulloso de mis errores
y de nuevo vendrá el invierno, puntual.
por fin templado el corazón por todos estos dolores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *