Tantas veces me paro a pensar

Tantas veces me paro a pensar
en esta nuestra historia, tan singular…

Todo surgió de repente:
te escribí, me respondiste,
y la complicidad tuvo lugar
inmediatamente.

Desde entonces cada día
espero con gran avidez
a que lleguen las palabras
que tanto alegran mi ser.

Palabras virtuales,
eso mandan estos tiempos.
No por ello menos reales,
ni con menos sentimientos.

No te conozco siquiera,
algunas fotos, mil palabras intercambiadas
Y con todo algo me dice
que esto merece la pena.

Imagino ya el momento
de conocerte por fin
y miles de mariposas
revolotean dentro de mí.

Imagino nuestras manos enlazadas,
el olor cercano de tu piel,
tu pelo ondeando al viento
y tus ojos color miel.

Tus besos curarán las heridas
de este corazón solitario;
tus brazos serán mi refugio,
me protegerán sin dudarlo.

Juntos ya más nada temeremos,
los baches de la vida, el dolor,
los desengaños…
juntos los superaremos.

El camino a tu lado
será más fácil de andar,
tormentas, terremotos,
nada me asustará más ya.

Sé que falta aún bastante,
para que se cumpla mi sueño,
esperaré con paciencia, pues,
de mi corazón eres ya el dueño.

Construyendo día a día,
paso a paso, nuestra historia,
el amor será la antorcha
que dé paso a nuestra gloria.

Te busco en todas partes

Desde que ya no estás a mi lado
te busco por completo desolado
Busco en los escaparates del centro
tu bella silueta saliendo a mi encuentro.
También busco en los parques arbolados
a una joven morena de ojos rasgados.

Desde que no perteneces a nadie
yo he estado preso sin que nada cambie.
Atormentado por el paso de los días,
enganchado a nuestras fotos de viajes
cuando parecíamos felices sin ambages.

Ahora que nadie sabe lo que haces,
yo me esfuerzo imaginando tus quehaceres.
Te veo caminando, como siempre, distraída
buscando el lugar donde quedaste con tu amiga.

No quiero imaginar ninguna otra cita,
con un tipo alto, bien parecido y tu, tan bajita.
Pensará que eres dulce y como un juguete
y pronto caerá atrapado, no sabrá donde se mete.

Porque sé que siempre has sido errante.
Lo sabía cuando éramos casi amantes
y cuando buscábamos un piso en el centro.
Sabía que no duraría así más lo nuestro.

Pero si mañana te levantas con un resquicio
del capricho que te unió a este enamoradizo,
no dudes en volver a esta melancólica ciudad
donde te espero sin rencor por toda la eternidad.

Ha sido tan real, mi sueño de la noche

Esta noche he tenido un sueño.

No sabía que te amaba pero ahora

esta tan claro, que me alarma.

Ha sido tan real, mi sueño de la noche.

Nos conocemos desde hace mucho,

meses y meses, casi es absurdo.

Porque apenas hablamos,

porque ni siquiera me doy cuenta

cuando entras por la puerta.

Pero ha sido tan real, mi sueño de la noche.

Me acercaba a ti, paraje inóspito,

y estabas sola mirando al infinito.

Y cuando llegué a ti me miraste

como si hubieras encontrado

aquello que buscabas en el horizonte.

¿Habrá sido, pues, real, mi sueño de la noche?

No puedo para de pensarlo, recordarlo,

de preguntarme como es que ignorase

que habitabas cómodamente mi corazón.

“Esta noche he tenido un sueño”,

te diré cuando llegue, en algún momento.

En tu mirada habrá una incognita

y yo no sabré si hago lo correcto.

Tiemblo de pensarlo, ¡como tiemblo!

Una noche cambia el color

del corazón del menos atento.

Tener cuidado al soñar no es posible, ni de lejos.